CyberAlberto

Mi rincón personal en internet

Mi experiencia con un MacBook y batallitas varias

Desde que comencé con la carrera de informática, a mitad de la década de los noventa, siempre he vivido a la sombra de Microsoft.

Mi primer sistema operativo fué MS-DOS 6.11, adquirido con mi primer ordenador (un AMD 486DX-4 100MHz con 8Mb de RAM y 850Mb de disco). Al poco tiempo me regalaron Windows 3.11 para trabajo en grupo, no me gustaba mucho ya que yo veía que el MS-DOS seguía por debajo.

Tras unos meses, irrumpió en el mercado el flamante Windows 95, que era toda una revolución y que parecía que iba a solventar los tremendos cuelgues que sufría su antecesor y prometía multitarea y multiusuario de verdad… nada más lejos de la realidad, Microsoft me estaba acostumbrando a las falsas promesas y a errores tras errores sin solventar. Además de que los virus empezaban a campar a sus anchas por todo el parque de ordenadores de la facultad.

Siempre estaba curioseando por si había algo más y así fué… existía un sistema multitarea real: OS/2 Warp. Tenía muy poca aceptación y nunca llegó a caer ninguna copia a mis manos, una pena.

Al poco vi que existía un sistema llamado GNU/Linux y pude hacerme con una copia de SlackWare, un rudimentario sistema operativo (por aquel entonces) que lo que hizo fué dejar colgada a mi máquina y perder todos los datos.

Desde ese momento empecé a tener escarceos frecuentes con Linux, aunque seguía casado con Windows, del cual seguía sufriendo decepciones ya que nunca lograba cumplir mis espectativas, que cada vez -tengo que confesarlo- eran más ambiciosas. Pasé por Windows95 SE, Windows 98 y me seguían pareciendo lo mismo: el mismo perro sarnoso con distinto collar. Pero llegó a mis manos Windows NT4 Workstation, un sistema que rozaba las espectativas que tenía sobre lo que era un sitema operativo en serio, no tenía un gestor de procesos de juguete como Windows98, no tenía por debajo el vetusto MS-DOS, tenía un sistema de ficheros medio serio (NTFS) y era aparentemente multiusuario.

Ya por aquel entonces la multimedia empezaba a cobrar importancia, y tener un monitor a 800×600 con al menos 64k colores empezaba a ser crucial, y Windows NT no disponía de muchos drivers… así que me tuve que conformar con 16 colores al no tener drivers adecuados. Pero estaba contento: tenía un sistema operativo en serio.

Linux seguía avanzando a pasos agigantados y los escarceos eran muy frecuentes y las comparaciones con Windows empezaron a aparecer… con Linux podía iniciar sesión con 2 usuarios distintos y con Windows eso era un sueño, tuve que esperar hasta Windows XP para eso.

De la limitada Slackware pasé a Debian, pero ninguna me marcó tanto como Mandrake (ahora llamada Mandriva). Se estaba acercando al usuario -aún estaba a años luz, pero era un paso-.

Mi relación con Linux ha sido una relación muy tormentosa de Amor-Odio, incluso llegamos a separanos un tiempo para volver al redil del Windows 2000 professional: dominaba y conocía el sistema y me encontraba cómodo con él hasta que irrumpió el fabuloso Fedora Core GNU/Linux.

Fedora Core 6 fué un grato reencuentro de la relación extramatrimonial que existió en antaño, Linux había madurado mucho y estaba con fuerzas para preparar mis papeles de separación y dejar a Windows de una vez por todas, pero Linux no terminaba de cuajar. Era maravilloso y muy cómodo, pero falto de drivers y por tanto… no estaba a la altura de mi escritorio.

SuSE fué un buen candidato pero adolecía del mismo problema que el resto: con cada versión te cambia el sitio de los ficheros y reaprender todo se volvía un trabajo demasiado aburrido. Así que Windows seguía a mi lado, ya había llegado Windows XP… el sistema que más veces he tenido que reinstalar, un coladero de virus tremendo… pero bueno eso es harina de otro costal.

Llegó el momento de comprarme un nuevo portátil y Windows Vista estaba ya en el mercado. Windows Vista ha sido como un “Deja vú” de Windows ME… el patito feo que nadie quiere (ni las empresas ni los usuarios recibiendo el premio de peor producto tecnológico del año), un devorador de RAM, tarjeta gráfica y HD.

Hacía tiempo que varias empresas estaban ofreciendo portátiles con Linux, una opción más que tentadora, ya que me horrorizaba dar dinero a los ineptos de Microsoft. Quería un portátil ligero, poco pesado, con buena autonomía y con un buen acabado, ya que el anterior fué un Acer y terminó dejándome muy mal sabor de boca.

Dell tenía en ese momento un modelo de 13” con Linux preinstalado el cual podías modificar sus características y añadirle, por ejemplo, una muy buena batería, aparte de muchas más opciones hardware. Ya estaba casi decidido a que mi nuevo portátil tenía que ser Linux ya que así al ser preinstalado me quitaba el problema de las incompatibilidades, pero en ese momento entró en juego una tercera posibilidad: la fruta prohibida…

Quería probar cosas nuevas y Macintosh era ese soplo de aire fresco que necesitaba. He de reconocer que su exquisito diseño ha hecho que se me fuesen en más de una ocasión los ojos detrás de uno. Pero siempre ha tenido la fama de la falta de programas y su incompatibilidad hacía que nunca me hubiese planteado ni tan siquiera el tener uno.

Caí en la tentación y mordí la manzana… con uno de mis primeros sueldos decidí adquirir mi primer portátil con Macintosh, un flamante Apple MacBook por supuesto… en color blanco.

Con él llevo casi 6 meses en los cuales me ha dado más satisfacciones que desengaños. He logrado romper mi matrimonio con Windows. Por fín un UNIX lo puedo tener en mi escritorio sin complicarme mucho la vida ni pelearme con ficheros de configuración… he empezado a usar el ordenador para que trabaje para mí y no yo para él. A mi edad no estoy ya para compilar Kernels por gusto ni reconfigurar tarjetas gráficas que dejan mágicamente de funcionar. Quiero disfrutar de mi ocio y no sufrir reconfiguraciones ni pelearme con los repositorios de Fedora o Ubuntu.

A mi edad quiero que las cosas funcionen y punto. No quiero mantener scripts para hacer copias de seguridad ni manejar programas de backup en la línea de comandos ni instalar antivirus ni pasarme ni un minuto más actualizándolos… quiero sencillez y es lo que me ha proporcionado Mac OS X.

Mac OS va muy bien en mi portátil, el entorno gráfico es excelente y está plagado de detalles, es cierto que lo he dejado colgado en varias ocasiones… pero he de admitir que yo he dejado colgado casi cualquier máquina que ha pasado por mis manos.

Centrándonos en el tema, voy a aportar mi modesta experiencia con un portátil MacBook:

Decidí comprarme el ya descatalogado MacBook 13.3” blanco con un procesador Intel Core2 duo a 2.4GHz, 160Gb de disco duro y 2Gb de RAM.

Pesa realmente poco y es tan cómodo de llevar como una carpeta. No tiene bordes afilados ni sobresalen algunos puertos como en otros portátiles. Aunque no me gusta que hayan incluido un conector miniDVI… hubiese preferido VGA o DVI.

El diseño exterior es casi inmejorable, como punto negativo podría decir que la pantalla solo puede abrirse 135º y en ciertas ocasiones es un inconveniente. El logotipo de la tapa se ilumina cuando la pantalla está abierta y es un detalle simpático.

La pantalla es brillante y no llega a la calidad de los portátiles de SONY.

La cámara integrada es perfecta para la video-conferencia, ya que no hace falta un foco de 200W apuntádote a la cara para que el sensor capture vídeo y el interlocutor pueda verte.

La unidad de DVD carece de bandeja, en su lugar es como la que tenía los disquettes, que empujabas y se metía el disco. Un grave inconveniente, ya que no puedes grabar ni leer discos de 8cm como los miniDVD.

La batería es muy duradera aunque dura como 45 minutos menos de los que decía las especificaciones, el detalle de poder comprobar la carga restante sin encender el ordenador me ha encantado. Como punto positivo, debido a la autodescarga, la batería no se carga hasta que llega al 95% de su capacidad. Hay modelos de portátiles que siempre están cargando las baterías.

El conector de corriente es magnético, algo que me ha agradado bastante. y el teclado es muy cómo a la escritura. El transformador es muy pequeño y me encanta el detalle de sustituir el cable por el conector de pared, que lo hace aún más portable.

Es un ordenador silencioso si le metes poca caña, si lo pones a más del 50% de su potencia, empieza a soplar y a hacer un ruido bestial.

El arranque y el apagado de la máquina es tremendamente rápido, nada que ver con Windows o Linux que tardan muchísimo en arrancar y apagar.

Otro problema que he encontrado es que no puedes voluntariamente hibernar el sistema… hiberna solo cuando él lo decide (cuando se va a quedar sin baterías).

Las veces que he dejado colgado al Mac OS han tenido que ver con el Bluetooth, parece que no se lleva bien con el Bluetooth de otros dispositivos no Apple.

La tarjeta WiFi tiene una cobertura estupenda, pero no he logrado conectarme nunca a un router de Orange.

Si quieres trabajar con el portátil entre las piernas… no te lo aconsejo a no ser que quieras quemártelas.

Por lo demás estoy más que contento con él, además ya no hay vuelta atrás… Windows para mí ha pasado a la historia.

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Jueves, 27 noviembre 2008 - Posted by | Informática e Internet, Personal

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